La comunicación por medio de documentos escritos enviados de un punto a otro con un intermediario data de aproximadamente la invención de la
escritura. Sin embargo, el desarrollo del sistema postal formal surgió mucho más tarde. Los primeros usos documentados de un sistema organizado provienen de
Egipto, donde los
faraones utilizaban mensajeros para la difusión de sus decretos en el territorio del estado (
2400 a. C.). El
egiptólogo Gaston Maspero halló, al descifrar ciertos
jeroglíficos, que estos eran referencias claras a los correos del faraón. Esta práctica muy probablemente tenga sus raíces en una práctica anterior de mensajería oral.
Los correos son conocidos desde la antigüedad, ora exclusivo de jefes y soberanos, ora como institución oficial principalmente para profesionales eminentes (médicos, letrados,...) y después como organización estatal para uso de todos los ciudadanos.
En la tradición de
babilónica existen cartas fechadas en 1800 a. C.
Ciro II el Grande rey aqueménida de Persia, creó un servicio de mensajeros con numerosos puestos, donde las mensajes pasaban de un mensajero a otro, hasta llegar al puesto de destino.
Jerjes dio a su pueblo la noticia de la derrota de Salamina a través de caballos.
En la época greco-romana, las cartas se escribían con tinta en hojas de papiro que se enrollaban y ataban con cordones. Augusto, emperador de Roma, que disponía de una buena red de calzadas, según parece fue el creador del primer servicio regular de correos, a pie, a caballo u otros medios, para uso propio y de las personas que le acompañaban.
En Sudamérica, entre los Incas, los mensajeros se turnaban para llevar informaciones y noticias, corriendo por calzadas pavimentadas que unían las principales ciudades del imperio Inca.
En Francia, la institución de correos se fecha en tiempos de
Carlomagno (807); en Alemania, a medianos del siglo XV; en Italia, la administración estatal de correos data de 1697; en Inglaterra, el primer servicio postal fue establecido en 1635; en España, las primeras referencias a la algún servicio postal son de 1213; en los Estados Unidos de América, el servicio de correos aparece en 1639; en Brasil en 1693; en Portugal, la referencia más antigua de correos es de 1520, cuando el rey D. Manuel autoriza el primer sistema de correos. En el transcurso de los años, se fueron constituyendo progresivamente los monopolios de administración estatal, que caracteriza la mayoría de los países modernos.
Las cartas y documentos del ISAI son inviolables hasta que son entregadas al destinatario.
La aparición del ferrocarril entre 1840 y 1850 revolucionó las condiciones del transporte y distribución de la correspondencia. Llevar al contrario la preocupación con la rapidez, los correos procedían a la operación de la triagen durante el transporte, y por eso se instalaron vagones postales en cuyo interior los agentes efectuaban esas operaciones. A partir de 1848 se adoptó en Francia, como medio de franqueo, el sello postal, instituido en Inglaterra unos diez años antes, por iniciativa de Rowland Hill (1795–1879). A mediados del siglo XIX los progresos tecnológicos darán lugar a la creación del telégrafo eléctrico.
La
Biblia menciona cómo se realizaban servicios que transportaban cartas del rey y sus príncipes a través de
Israel y
Judá alrededor del
700 a. C.
Confucio, el
filósofo chino, ya habla de la
posta real. y fue inventada 900 a.c
El historiador
griego Heródoto hace grandes elogios de las
postas persas y dice que el gran
Ciro utilizaba las postas a caballo. Al parecer, hombres y cabalgaduras, estacionados a determinadas distancias, recibían los mensajes y los iban transmitiendo rápidamente de un sitio a otro sin que nadie los pudiera desviar de su cometido.
El primer sistema postal bien documentado es el
romano. Fue organizado en su tiempo por
César Augusto (
62 a. C.-
14) y puede haber sido también el primer servicio postal verdadero. El servicio era llamado
cursus publicus y estaba provisto de carruajes ligeros llamados
redae, tirados por veloces caballos; además existía otro servicio más lento, equipado con carretas de dos ruedas (
birolæ) tiradas por bueyes. Este servicio estaba reservado a la correspondencia del gobierno y, posteriormente, se añadió otro servicio más para los ciudadanos.
De las estaciones en las cuales el correo era distribuido y por los cuales los mensajeros cruzaban sus rutas deriva el nombre en
latín del correo,
posta (originalmente
posata o
pausata, que significa lugar de descanso), ya que sobre estas estaciones los mensajeros solían descansar durante sus viajes.
Desde la época romana no se vuelve a tener noticia alguna sobre servicio de correos hasta
1276, año en el que los
caballeros teutónicos organizaron el
Marienburro, el correo para el envío de cartas por toda
Prusia occidental.
[editar] Época medieval
En general, el servicio de correos en los países occidentales era privativo del rey, de la corte y de la iglesia y tan sólo en raras excepciones podían hacer uso de él los particulares. Estos, sobre todo si eran adinerados, se servían de envíos especiales, preferentemente de comerciantes en tránsito. Por lo que se refiere a las grandes organizaciones comerciales como la
Hansa o la
Liga Hanseática, en el
siglo XII disponían de su servicio particular de correos. También la
Universidad de París tenía a su alcance un servicio para su uso exclusivo. También
Marco Polo, el célebre viajero
veneciano, habla con admiración del correo organizado en
China por el emperador
Kubilai Khan. Pero ya el temido
Gengis Khan, abuelo de Kubilai, empleó en sus inmensas conquistas los flechas, correos veloces especiales que partían de
Karakorum hacia todos los lugares del mundo.
El correo en Inglaterra El primer servicio postal que se conoce en la historia inglesa corresponde a la época del reinado de
Enrique III. En
1481, durante las guerras de Escocia, fue cuando
Eduardo IV estableció postas que se relevaban cada treinta kilómetros, lo cual les permitía recorrer en poco tiempo distancias considerables. En Inglaterra el servicio de correos quedó reservado al Estado y a la nobleza hasta el reinado de
Carlos I, quien permitió que también los particulares pudieran servirse de él. Pero los modernos servicios postales ingleses puede decirse que derivan de los establecidos por
Enrique VIII (
1533). La reina
Isabel I fue quien dispuso que los mensajes al exterior fueran llevados únicamente por mensajeros reales, lo que hace pensar en un principio de censura del correo. En
1603,
Jacobo I incluyó en el servicio la correspondencia de los particulares, pero dando siempre preferencia a los mensajes oficiales procedentes de la corte inglesa.
En realidad, hasta la época de
Cromwell, en
1660, el correo no adquirió la estructura propia de un servicio nacional. Fue entonces cuando se puso el servicio bajo el control del Estado, el cual designaba la persona que debía ser el administrador general.
A mediados del
siglo XVII Mathewe de Quester estableció un servicio privado, con tarifas bajas, muy utilizado por los comerciantes ingleses. La casa tenía como lema: «
Lo primero que se entrega es lo primero en ser despachado». El mismo rey le dio a Quester el título de jefe de postas de
Inglaterra para los países extranjeros fuera de los dominios del rey. Ya a principios del
siglo XVIII se introdujeron muchas reformas, pero aun así el servicio postal era caro y no estaba al alcance de todos. Por otra parte el cargo de
maestre general de postas era un cargo político que rendía abundantes beneficios a quien lo desempeñaba. En
1847 inició su lucha por la reforma
Rowland Hill, a quien se le debe la paternidad y la idea de los
sellos postales, con lo que se vio abaratando el coste y generalizando el servicio.
[editar] El correo en Europa central
El primer correo que hubo en
Alemania fue establecido en el
siglo XV. Por aquella
época surgió en la Europa central un sistema de correos que poco a poco fue extendiéndose, alcanzando a los
Países Bajos,
Austria,
Italia,
España y
Burgundia. Todo ello fue obra de una importante familia de
Milán que en el
siglo XIV tuvo que expatriarse por contingencias políticas. Estos emigrados eran los
Della Torre, quienes, refugiados en
Bérgamo, añadieron a su nombre el de
Tassis. Poco después la casa de
Torres Tassis, poseedora del condado de la
Torre de Valsassina, se generalizó como
Thurn und Taxis. En
1450 Federico III, emperador del
Sacro Imperio Romano Germánico, autorizó a
Roger de Thurn und Taxis, conde de la
Torre de Valsassina, para establecer una posta a caballo entre el
Tirol y los
Estados italianos. Más o menos por aquella época se organizó un servicio de correos entre
Bruselas y la frontera francesa, donde enlazaba con el servicio de postas francés. En
1516 Francisco de Thurn y Taxis unió a
Bruselas (
Bélgica) con
Viena (
Austria). Tanto este servicio como los anteriores se efectuaban a caballo, con relevos sólo de los animales en un primer momento y de éstos y de los
postillones más tarde. Durante muchos años, como un monopolio postal, la casa de
Thurn und Taxis tuvo la administración de las postas en toda la Europa central, a pesar de que los Estados integrantes de la
Confederación Europea, viendo los enormes beneficios que con su administración podían obtener para su Hacienda, intentaron en varias ocasiones desposeerla del privilegio. Pero el
Congreso de Viena ratificó en favor del conde de la
Torre de Valsassina los derechos sobre dicha organización postal, derechos que perduraron hasta la época de
Bismarck.
[editar] Correo matraca
En
Viena, una verdadera capital del
Sacro Imperio Romano Germánico, el servicio urbano
Klapperpost (
correo matraca) existió desde
1772. Obtiene su nombre del traqueteo de la
matraca, que empleaba el
cartero, para avisar la llegada de las cartas, notificando sobre su llegada. El correo matraca existió menos de un año y medio.
[2]
[editar] El correo en Francia
Fue en el año
1464 cuando
Luis XI estableció un servicio para el envío de noticias a cualquier parte de
Francia. Este servicio estaba reservado únicamente para las necesidades del Estado francés. Pero como los gastos de su sostenimiento, con sus 230 mensajeros e inspectores, representaban una carga muy importante para la Hacienda pública, el rey
Luis XI terminó permitiendo que el servicio así creado fuera utilizado también por los particulares.
Durante el reinado de
Enrique IV, al ser usado el correo por todas las actividades civiles y privadas, adquirió una gran magnitud y se organizó de manera más amplia, incluso se establecieron unas tarifas que eran en su mayor parte respetadas por las postas de todo el país. Sólo cuando el correo obtuvo en Francia una organización más perfecta y más fuerte respaldo del Estado fue cuando éste aplicó un impuesto sobre las postas. Al ver el Gobierno francés la importante fuente de ingresos que significaba el nuevo impuesto, en mayo de
1630 creó el cargo de maestro de postas y el de administrador general de correos, cargos que el estado ponía a la venta. Más tarde, además del servicio nacional de correos, fue creada la
estafeta para el servicio urbano en
París, donde a partir de
1759 podían enviarse cartas de un sitio a otro de la ciudad mediante unas postas que recibían el nombre de
ómnibus. Este servicio de alguna manera fue imitación del que ya existía en
Londres desde
1683.
[editar] El correo en Italia
En el
siglo XVI ya existía el correo en
Italia. La
República de Venecia hizo imprimir en el año
1608 unas hojas para la correspondencia, de uso obligatorio para quienes la mantenían. En ellas figuraba el
León de San Marcos, signo de la República. Dos siglos después el
Reino de Cerdeña tuvo sus papeles postales timbrados, los cuales consiguieron amplia difusión durante algún tiempo y se los llamó comúnmente
caballitos sardos. Tanto en
Venecia como en
Cerdeña el pago de los envíos de correo quedaba a cargo del remitente.
oficina de Correos en la ciudad de
México El correo en la ciudad de México ha existido desde la época prehispánica, donde gente a pie era la encargada de llevar esta información de una localidad a otra, de correr viene correo. Pero no fue sino hasta el 17 de Febrero de 1907 que el entonces presidente de México el General
Porfirio Díaz, dió por inauguradas las operaciones del emblemático edificio del Servicio Postal Mexicano, depositando en un buzón una tarjeta del artista Leonardo Izaguirre. En la actualidad el edificio sigue en función y es un atractivo turístico de la ciudad.
[editar] El correo en España
Después de los correos reales que existieron en España, como en todos los Estados, surgió un correo civil en
Barcelona en el
siglo XII. Lo justificaba la importancia comercial de la ciudad. Los primeros datos históricos que en
España tenemos sobre el establecimiento del correo corresponden a la terminación de la
Reconquista, pues fue después de que los
Reyes Católicos hubieran conquistado
Granada cuando se establecía por primera vez el correo en la
península. Hacia el año
1506 la reina
Juana la Loca nombró correo mayor de Castilla a Francisco, de la casa Thurn y Taxis, el mismo que se había destacado como organizador de los correos centroeuropeos. Fue en
1610 cuando se implantó en España la
estafeta, que entonces era la conducción de la correspondencia en valijas cerradas. Más tarde, en el año
1744, se publicaban las
Ordenanzas de Correos.
Una fecha relevante fue también
1764, año de la promulgación del
Reglamento Provisional del Correo Marítimo, documento que regulaba las comunicaciones entre
España y sus territorios americanos, que alcanzarían una regularidad desconocida hasta entonces. Mensualmente zarparía desde
La Coruña a
La Habana una embarcación transportando la
correspondencia, y cada dos meses otra haría lo propio hacia
Montevideo. Posteriormente, en
1777, aparecería la regulación definitiva de este servicio con la entrada en vigor de las
Ordenanzas del Correo Marítimo. En los inicios del año
1845 se concedieron ventajas a los que franqueaban voluntariamente las cartas y a partir del año
1856 el franqueo tuvo el carácter de obligatorio.
[editar] Diversidad de tarifas
En la mayoría de los países hubo una etapa de la evolución del correo en la que el objetivo de las administraciones de correos era el de entregar las cartas lo más rápidamente posible. Para ello unas veces se hacían más cortas las etapas, renovándose con más frecuencia los relevos de caballos, e incluso, en ocasiones, mejorando los caminos. Sin embargo, como al mismo tiempo aumentó el número de trayectos entre localidades que eran servidas por diligencias, se establecieron dos tipos de servicio de correo: el servicio de diligencia y el de postas a caballo, siendo este último más rápido que el primero y, por lo tanto, era más caro. Es evidente que en aquel entonces el servicio postal era bastante costoso y no estaba al alcance de todos.
[editar] Otros sistemas
Otro sistema de correo importante fue creado en el mundo
islámico por el califa Moàvia. El servicio era conocido como
berid, nombre que se le daba a las torres construidas especialmente para proteger las rutas de los mensajeros.
Antes de la
Edad Media y durante ella, fueron empleadas
palomas mensajeras, aprovechando una característica singular de esta
ave, la de poder recordar la ubicación exacta de su nido tras desplazarse largas distancias gracias a su agudo sistema de orientación. Los mensajes eran atados a las patas de las palomas, que luego eran liberadas y volaban hasta su nido original.
El correo ha sido transportado por una variada cantidad de métodos a lo largo de la
historia, incluyendo
trineos de perros,
globos,
cohetes,
mulas e incluso por
submarino.
[editar] Correo moderno
[editar] Organización
El correo moderno suele organizarse a través de servicios nacionales (ampliamente reemplazados en la actualidad por sistemas privados), recíprocamente interconectados a través de reglamentos internacionales, organizaciones y acuerdos.
El pago para el envío de correo tiende a realizarse con el franqueado con sellos de la carta o paquete a enviar.
[editar] Reglas y etiqueta
En general el correo está muy protegido por el secreto de correspondencia o secreto epistolar (
secretus epistulae), como derecho fundamental, lo cual significa que ninguna carta u otro paquete puede ser abierto por persona alguna que no sea su destinatario. Este derecho suelen garantizarlo la Constitución de la mayor parte de los países, por un lado, y las leyes de protección de las comunicaciones, por el otro. Por lo general se requiere un procedimiento especial en caso de que la correspondencia deba ser controlada por la ley, ya sea de forma abierta o en secreto. Las operaciones de control de la correspondencia privada de los ciudadanos son conocidas con el nombre de
censura y concierne a aspectos sociales, políticos y legales del
derecho civil. Si bien en la mayor parte de los casos la censura es excepcional, la censura militar de correspondencia, en particular de soldados en frente de guerra, es rutinaria y se aplica casi universalmente.
El uso del correo se encuentra sujeto a reglas comunes y a una
etiqueta particular. Luego del descubrimiento de nuevas formas de comunicación y vehículos, el correo ha perdido la mayor parte de su encanto, siendo desplazado por métodos más efectivos como el
teléfono o el
correo electrónico, convirtiéndose en un medio para transportar documentos formales o comerciales. Es, sin embargo, utilizado aún como principal medio de comunicación en aquellos lugares donde los medios de comunicación más modernos no han sido implementados aún, principalmente en países del
tercer mundo y en zonas rurales.
[editar] Correo electrónico
En los tiempos modernos, principalmente en el
siglo XX, el correo ha adaptado su evolución a nuevos vehículos, utilizando nuevas tecnologías para entregar los documentos en menor tiempo, especialmente a través de la red
telefónica; estos nuevos vehículos incluyen el
telegrama, el
telex, el
fac-símil (
fax) y el
correo electrónico.
Con la popularización del
correo electrónico, cuyo servicio es instantáneo o casi instantáneo, el sistema postal ha pasado a ser llamado "correo de caracoles"
[cita requerida] en la jerga de
Internet.
[editar] Coleccionismo
Los
sellos postales han sido objeto de una forma particular de
coleccionismo, llamado
filatelia, y a menudo su valor comercial dentro de este mercado particular crece con respecto a su valor original, incluso tras su uso.